Esta semana estaban todos los niños esperando en sus clases a la “misionaria” (como me llaman alguno de ellos, jajaja) para contarme que no se les había olvidado su propósito (hay que ver cómo me conocen ya y saben que se lo voy a preguntar…) y que estaban trabajando muy duro en él para conseguirlo. Son todos unos campeones y en ilusión y entusiasmo no nos gana nadie.
Después de informarme de todos sus avances y esfuerzos me preguntaron ansiosos por la misión de esta semana.